La Incwala es la ceremonia más importante y sagrada de todas las ceremonias tradicionales de la tribu Swazi. Tribus y clanes cercanos (la tribu Zulú o el clan
Mamba por ejemplo) también celebran su propia Incwala. No se conoce su origen ni cuándo empezaron a bailarse Incwalas, ni si ya se celebraban antes de la migración de pueblos Nguni que dio lugar a la formación de estas tribus, pero parece claro que no es algo propio solo de la tribu Swazi, sino de pueblos Nguni en general, que se viene celebrando desde tiempo inmemorial.
Intimamente asociada a la realeza, los años de reinado de los reyes swazis se miden por el número de Incwalas que bailaron, de modo que si no hay rey no hay Incwala, y la celebración de una Incwala por alguien que no sea el rey es considerado alta traición, (en tiempos modernos costó la vida en dos ocasiones al menos a príncipes ansiosos de poder). Lo que vemos hoy en día es algo que ha ido madurando y evolucionando a lo largo de muchos siglos, y la reina madre laZidze acabó de darle forma.
Espectacular, colorista y complejísima, está formada por muy diversos eventos que ocurren a lo largo de dos o tres meses, y las danzas que algunos visitantes pueden ver, son sólo una pequeñísima parte del total.
Llevo varios años acudiendo a bailarla y llevando visitantes a verla, pero creo que todavía no acabo de entender todos sus matices y significados. La considero una de las últimas grandes y espectaculares ceremonias africanas que se pueden ver en todo su esplendor y autenticidad; Los visitantes son bien venidos a ciertas partes, no siendo en absoluto una antigua celebración que se mantiene viva por motivos turísticos; La Incwala se celebrará si hay rey, al margen de que haya visitantes extranjeros o no.
Sus significados son muy variados, llena de simbologías Swazis y todo un curso de historia, siendo a mi entender el principal y dominante el componente religioso y sagrado de la misma. También es una ceremonia de agradecimiento por el año que
se acaba y petición de bondad para el que empieza. Llamada también ceremonia de las primeras frutas, el rey comerá los primeros frutos de la cosecha como símbolo de que toda la nación puede empezar a disfrutarla, lo que une la ceremonia al ciclo productivo y vital, y la forma de determinar cuándo tendrá lugar la unen místicamente a los grandes poderes de la naturaleza, el sol y la luna, energía y fertilidad. Algunos bailes empiezan en formación de luna creciente hasta alcanzar la luna llena, ocupando todo el círculo del sibaya o Kraal de la nación, y algunos afirman que siguen el movimiento de los planetas (cosa que yo no acabo de ver). El rey, como líder y símbolo unificador de la nación, es el actor principal, y por lo tanto la ceremonia se convierte también en símbolo de la realeza. Las partes más importantes se bailan en traje de guerra completo. Usando a los ancestros como mediadores, también se pide perdón, se da gracias por las cosas buenas del año que acaba y se suplica un bueno año nuevo a Mvelinchanti (“Él, que apareció el primero”, o sea Dios, en el que los Swazis creían antes de que ninguna Biblia llegara a estas tierras); Y esto se hace utilizando a los ancestro como mediadores, nunca directamente a Mvelinchanti. Es una ceremonia de renovación, se queman cosas del año pasado y se mira al nuevo con esperanza. Es un tiempo sagrado y de oración, durante el cual uno se separa de la vida profana y mundana diaria.
Para conseguir todo esto, la Incwala está repleta de simbolismo, magia, diferentes actos y diferentes actores, el rey, la reina madre, las esposas del rey, princesas y príncipes, consejeros, jefes, distintos regimientos de solteros y casados, especialistas en los diversos rituales, gente común, cosas, animales y plantas con poderes, cada uno con su cometido y responsabilidad muy concretos. Dado que
los Swazis, como la mayoría de la gente a mi entender, creen que la eficacia de los rituales depende en gran medida de su correcta repetición, todo está perfectamente reglado y establecido, siendo difícil que año tras año se supriman partes, antes más bien se añaden nuevas.
Los visitantes son bienvenidos a la mayoría de los diferentes actos, y a la voz de “¡avibukelwa!” (¡no lo mires!) se les invita a participar, no a ser meros espectadores, algo que no tiene sentido en la ceremonia (el ser espectador). Se supone que todos los asistentes deben intentar participar y moverse al ritmo de las diversas canciones. Muchos cantos y bailes de la Incwala son sagrados, y todo Swazi sabe que no deben cantarse ni bailarse fuera de este momento del año y del sitio debido (el Kraal de la nación); Esto es un tabú muy arraigado, así que la única forma de aprender es participando en la Incwala, un año tras otro. Está también completamente prohibido hacer fotos o grabar en según qué ocasiones, lo que es difícil de entender para algunos visitantes, y a veces me las veo y me las deseo para hacerlo respetar; Intentar poner orden, controlar un poco, o explicar estas cosas, -algunas veces uno se tiene que poner más serio de lo que quisiera-, ha proporcionado a mis amigos Swazis (siempre al “acecho”) más de un momento de risas a mi costa, y el tema me ha hecho ganarme el sobrenombre de “Cola de Gallo”.
Las canciones, himnos y danzas son en su mayoría antiquísimos, con un ritmo de baile lento y cadencioso que tiende a ser un mimo y refuerzo de lo que se canta, teniendo más de oración religiosa y de recogimiento que las energéticas danzas africanas mucho más conocidas. Algunos Swazis, especialmente jóvenes, ni siquiera conocen sus significados exactos, a pesar de que suelen tener muy pocas palabras, que van desde historia e historias de la nación, rezos y peticiones, agradecimiento a los ancestros, y un largo etc.
Es importantísimo que los diversos eventos tengan lugar en el momento correcto; Posibles errores traerían mala suerte y desastres, y exigirían contra rituales para tratar de atenuarlos.
Astrólogos y consejeros reales se encargan de determinan cada año cuando va a ser el momento debido, siguiendo el calendario de meses lunares, y controlan a lo largo de toda la ceremonia que las diferentes partes tengan lugar en los días debidos, en consonancia con la posición del sol y las fases de la luna. El día principal suele ser siempre a finales de Diciembre o principios de Enero, y el total de la ceremonia se extiende desde finales de Octubre o principios de Noviembre
hasta Enero.
La llamada “Pequeña Incwala” debe comenzar cuando el sol alcanza el solsticio de verano austral y la luna está oscura, y la “Gran Incwala” se bailará durante seis días a partir de la noche de luna llena.
Así, el comienzo de la Incwala se determina observando el movimiento del sol entre solsticios; Cuando éste alcanza unas determinadas marcas en el horizonte, los astrónomos se vuelven hacia la luna, de forma que cuando la luna nueva aparezca, los guerreros Bemanti (guerreros del agua) comiencen su largo camino al océano Indico (o sea, algún momento entre las lunas de Octubre y Noviembre).
El día más importante de la Incwala, donde todo alcanza el clímax, debe tener lugar en el cuarto día después de la luna llena más cercana al día más largo.
Cada una de las partes principales de la Incwala daría para escribir otro tanto como lo que ya llevo, y como ya puedo oír los “ronquidos”, voy a limitarme a enumerarlas brevemente.
- El rey entra en reclusión por un periodo de unas semanas. Durante éste tiempo no puede ejercer absolutamente ninguna de sus obligaciones habituales; el primer ministro debe encargarse de todo. No se le debe ver, nadie sabe realmente dónde está ni lo que hace; Pongamos que de vacaciones.
- En noviembre y con luna llena, los guerreros Bemanti (guerreros del agua) son enviados en dos grupos: El primero debe llegar al Océano Indico, al sur de Maputo (kaTembe), para recoger agua de mar (espuma de las olas) y algunas hierbas y traerlos de vuelta. El segundo debe recoger agua de ciertos ríos al norte del país. Deben estar de vuelta con la luna nueva de Diciembre. Lo que traen ambos grupos será utilizado en diversos rituales mágicos que supuestamente darán fuerza, energía y protección a la nación y al rey, y que sería prolijo describir dada por una
parte su complejidad y por otra que simplemente son secretos y no se conoce exactamente en qué consisten. Algunos Swazis dicen que parte de ese agua, después de ciertos rituales, se vuelve a echar en ríos y lagos como muti (medicina, magia) que sirve para mantener al pueblo, al beberla y usarla, bajo el dominio de la familia reinante (Dlamini). La función de los Bemanti es muy importante. Nada ni nadie debe interponerse en su camino antes bien se les debe ayudar, y dar cobijo y comida. Se encargan también de imponer la ley tradicional, por ejemplo, si una chica se cruza en su camino vistiendo pantalones, será severamente castigada y multada.
- El retorno de los Bemanti al palacio de la reina madre marca el comienzo de la pequeña Incwala, que se podría tomar como un ensayo general de la Incwala grande. El rey recorre durante varios días sus diferentes kraales a lo largo y ancho de la nación, seguido por algunos regimientos, y bailando en cada uno las danzas sagradas de la Incwala. Otros regimientos permanecen en el palacio de la reina madre donde también se bailará todos los días. Esta es una parte de la Incwala que me gusta especialmente. Suelo ir a bailar a las tardes al palacio de la reina madre, a 10 km de mi casa; No hay demasiada gente, es un buen momento para enseñar a los visitantes, con más tranquilidad, de qué se trata, y también para aprender, encontrarse con amigos, y si uno está libre, sentarse a conversar y encontrar significado a todo lo que está ocurriendo, con la compañía de un pote en el centro lleno de cerveza tradicional.
- Unos quince días después, comienza la gran Incwala. En noche de luna llena, jóvenes guerreros son enviados a 50 km del palacio de la reina madre a recoger ramas del árbol sagrado Lusekwane (Dichrostachys cinerea). Los guerreros deben ser “puros”, no deben tener relaciones sexuales durante el tiempo de Incwala. Al que no cumple las normas, se le secarán las hojas de su rama, y será severamente castigado. Los guerreros jóvenes vuelven al día siguiente y entregan las ramas a guerreros más antiguos, que con ellas construyen el Inhlambelo, una pequeña cabaña dentro del gran Kraal (Sibaya) para que el rey ejecute en su interior ciertos rituales mágicos, sagrados y muchos secretos.
- Al día siguiente, día del toro, los chicos más jóvenes traerán ramas de Imbodvo (Combretum apiculatum) con las que se cubre el Inhlambelo. Después el rey soltará un toro negro cuidadosamente escogido, que los guerreros más jóvenes, y sólo con sus manos desnudas, deben vencer y llevar de vuelta. El toro sagrado será sacrificado y ciertas partes utilizadas con fines rituales mágicos.
- En éste momento todo alcanza su clímax. Llegó el día grande. Desde hora muy temprana, el palacio de la reina madre se llena a rebosar de guerreros en traje de guerra completo, mujeres vestidas de forma tradicional, policías, soldados, autoridades, puestecillos de venta de todo tipo de comidas, etc. Los visitantes y turistas, en aumento de año en año y con cara de perdidos la mayoría de las veces, no saben muy bien a dónde ir, sacan fotos aquí y allá, intentan hablar con unos y otros, hacen preguntas y afirmaciones de lo más variopintas, y procuran de alguna forma enterarse de qué está pasando.
Todos los actores de la espectacular fiesta se juntan en el interior del gran Kraal, donde se baila y canta durante horas. El rey ejecuta una serie de ritos mágicos en su cabaña sagrada (Inhlambelo), cambia de vestimenta varias veces, muerde y escupe ciertas plantas (ceremonia de la primera fruta), arroja la calabaza sagrada (luselwa) sobre un escudo negro que sostiene un guerrero joven (la calabaza nunca debe tocar el suelo), y se sigue cantando y bailando.
- El día siguiente es llamado de abstinencia. El rey permanece sentado en el interior de su cabaña sagrada. Nadie viste decoraciones, no se puede tocar agua o sentarse en una silla, no se debe saludar ni mostrar contento o tristeza, no se puede cantar ni bailar, ni hablar en voz alta, no se debe tener contacto sexual, y ni tan siquiera debe uno rascarse (??). Los guerreros Bemanti se encargan de que esto se cumpla a rajatabla, so pena de fuertes castigos.
- Día final. Los regimientos de guerreros van a recoger leña a los bosques cercanos. En el centro del gran Kraal los ancianos preparan una enorme hoguera donde se quemarán también ciertos objetos rituales, como las ramas Lusekwane, mientras se canta y baila alrededor, marcando así simbólicamente el final del año que se acaba.
- Regimientos de guerreros son enviados a limpiar las malas hierbas de los campos de cultivo reales, mientras el rey permanece en reclusión hasta la siguiente luna llena.
Y así, el fin de la Incwala tiene lugar en Enero, desde Octubre o principios de Noviembre que empezó.


Y termino con unas anécdotas:
* Hace 3 o 4 años, en plena Incwala, le robaron la umdada al rey. Consiste en una especie de faldilla de piel de leopardo que sólo se usa durante la Incwala. Unos guerreros jóvenes se la robaron y la vendieron, a precio exorbitante, a un conocido hombre de negocios Swazi, que a su vez tuvo que pagar una fuerte multa en vacas al rey por haber comprado su umdada robada. No se sabe que pasó a los hábiles ladroncillos.
* Hace un par de años, la princesa Sikanyiso (hija mayor del rey), al salir con mi regimiento del Kraal en la despedida del último día, me saludó muy amablemente diciéndome que “me daba las gracias por quemarme la piel bajo el sol ardiente”.
* A los visitantes de otros países africanos les encanta sacarse fotos con “Cola de Gallo”, especialmente a las visitantas.
Así que llegada esta época del año, tiempo de Incwala, uno se viste de faldillas, escudo en una mano, hacha ceremonial o lanza en la otra, y se pasa los días atendiendo y disfrutando de esta ancestral ceremonia, unas veces llevando visitantes curiosos a verla, y otras disfrutando simplemente con amigos.
me miraba pasmada señalando y balbuciendo “allí, allí…” . Y allí, en efecto, revoloteaba la… Ella. La chica había abierto la puerta de su habitación y la… Ella le había pasado volando por delante de la nariz, dándole un buen susto. Todavía jovencita, no parecía demasiado asustada. Se posaba aquí y allá, unas veces mirándonos, otras veces oteando a través de las ventanas, utilizando de percha los sitios mas extraños que imaginarse pueda.
Y además manguta; “Miro disimuladamente el rollo de papel higiénico, así como quien no quiere la cosa, me subo en él, y… a correr (o a volar mas bien).”
Curiosamente, cuando me sentaba a las noches al teclado, a veces se podía oír un extraño “crotch crotch” proveniente del agujerito por donde entra el cable. Un día descubrí que el cable estaba demasiado tirante, y se movía claramente. Mirando fuera, la descubrí: en efecto, La… Ella había cambiado el cable de la luz donde solía posarse por mi cable telefónico, y se columpiaba y aleteaba muy ufana, posada en el excesivamente fino cable nuevo. Ahí la tengo, mirándome mientras escribo. 

