domingo 13 de diciembre de 2009

Tiempo de Incwala.

La Incwala es la ceremonia más importante y sagrada de todas las ceremonias tradicionales de la tribu Swazi. Tribus y clanes cercanos (la tribu Zulú o el clan Mamba por ejemplo) también celebran su propia Incwala. No se conoce su origen ni cuándo empezaron a bailarse Incwalas, ni si ya se celebraban antes de la migración de pueblos Nguni que dio lugar a la formación de estas tribus, pero parece claro que no es algo propio solo de la tribu Swazi, sino de pueblos Nguni en general, que se viene celebrando desde tiempo inmemorial.
Intimamente asociada a la realeza, los años de reinado de los reyes swazis se miden por el número de Incwalas que bailaron, de modo que si no hay rey no hay Incwala, y la celebración de una Incwala por alguien que no sea el rey es considerado alta traición, (en tiempos modernos costó la vida en dos ocasiones al menos a príncipes ansiosos de poder). Lo que vemos hoy en día es algo que ha ido madurando y evolucionando a lo largo de muchos siglos, y la reina madre laZidze acabó de darle forma.

Espectacular, colorista y complejísima, está formada por muy diversos eventos que ocurren a lo largo de dos o tres meses, y las danzas que algunos visitantes pueden ver, son sólo una pequeñísima parte del total.

Llevo varios años acudiendo a bailarla y llevando visitantes a verla, pero creo que todavía no acabo de entender todos sus matices y significados. La considero una de las últimas grandes y espectaculares ceremonias africanas que se pueden ver en todo su esplendor y autenticidad; Los visitantes son bien venidos a ciertas partes, no siendo en absoluto una antigua celebración que se mantiene viva por motivos turísticos; La Incwala se celebrará si hay rey, al margen de que haya visitantes extranjeros o no.

Sus significados son muy variados, llena de simbologías Swazis y todo un curso de historia, siendo a mi entender el principal y dominante el componente religioso y sagrado de la misma. También es una ceremonia de agradecimiento por el año que se acaba y petición de bondad para el que empieza. Llamada también ceremonia de las primeras frutas, el rey comerá los primeros frutos de la cosecha como símbolo de que toda la nación puede empezar a disfrutarla, lo que une la ceremonia al ciclo productivo y vital, y la forma de determinar cuándo tendrá lugar la unen místicamente a los grandes poderes de la naturaleza, el sol y la luna, energía y fertilidad. Algunos bailes empiezan en formación de luna creciente hasta alcanzar la luna llena, ocupando todo el círculo del sibaya o Kraal de la nación, y algunos afirman que siguen el movimiento de los planetas (cosa que yo no acabo de ver). El rey, como líder y símbolo unificador de la nación, es el actor principal, y por lo tanto la ceremonia se convierte también en símbolo de la realeza. Las partes más importantes se bailan en traje de guerra completo. Usando a los ancestros como mediadores, también se pide perdón, se da gracias por las cosas buenas del año que acaba y se suplica un bueno año nuevo a Mvelinchanti (“Él, que apareció el primero”, o sea Dios, en el que los Swazis creían antes de que ninguna Biblia llegara a estas tierras); Y esto se hace utilizando a los ancestro como mediadores, nunca directamente a Mvelinchanti. Es una ceremonia de renovación, se queman cosas del año pasado y se mira al nuevo con esperanza. Es un tiempo sagrado y de oración, durante el cual uno se separa de la vida profana y mundana diaria.
Para conseguir todo esto, la Incwala está repleta de simbolismo, magia, diferentes actos y diferentes actores, el rey, la reina madre, las esposas del rey, princesas y príncipes, consejeros, jefes, distintos regimientos de solteros y casados, especialistas en los diversos rituales, gente común, cosas, animales y plantas con poderes, cada uno con su cometido y responsabilidad muy concretos. Dado que los Swazis, como la mayoría de la gente a mi entender, creen que la eficacia de los rituales depende en gran medida de su correcta repetición, todo está perfectamente reglado y establecido, siendo difícil que año tras año se supriman partes, antes más bien se añaden nuevas.

Los visitantes son bienvenidos a la mayoría de los diferentes actos, y a la voz de “¡avibukelwa!” (¡no lo mires!) se les invita a participar, no a ser meros espectadores, algo que no tiene sentido en la ceremonia (el ser espectador). Se supone que todos los asistentes deben intentar participar y moverse al ritmo de las diversas canciones. Muchos cantos y bailes de la Incwala son sagrados, y todo Swazi sabe que no deben cantarse ni bailarse fuera de este momento del año y del sitio debido (el Kraal de la nación); Esto es un tabú muy arraigado, así que la única forma de aprender es participando en la Incwala, un año tras otro. Está también completamente prohibido hacer fotos o grabar en según qué ocasiones, lo que es difícil de entender para algunos visitantes, y a veces me las veo y me las deseo para hacerlo respetar; Intentar poner orden, controlar un poco, o explicar estas cosas, -algunas veces uno se tiene que poner más serio de lo que quisiera-, ha proporcionado a mis amigos Swazis (siempre al “acecho”) más de un momento de risas a mi costa, y el tema me ha hecho ganarme el sobrenombre de “Cola de Gallo”.
Las canciones, himnos y danzas son en su mayoría antiquísimos, con un ritmo de baile lento y cadencioso que tiende a ser un mimo y refuerzo de lo que se canta, teniendo más de oración religiosa y de recogimiento que las energéticas danzas africanas mucho más conocidas. Algunos Swazis, especialmente jóvenes, ni siquiera conocen sus significados exactos, a pesar de que suelen tener muy pocas palabras, que van desde historia e historias de la nación, rezos y peticiones, agradecimiento a los ancestros, y un largo etc.

Es importantísimo que los diversos eventos tengan lugar en el momento correcto; Posibles errores traerían mala suerte y desastres, y exigirían contra rituales para tratar de atenuarlos.
Astrólogos y consejeros reales se encargan de determinan cada año cuando va a ser el momento debido, siguiendo el calendario de meses lunares, y controlan a lo largo de toda la ceremonia que las diferentes partes tengan lugar en los días debidos, en consonancia con la posición del sol y las fases de la luna. El día principal suele ser siempre a finales de Diciembre o principios de Enero, y el total de la ceremonia se extiende desde finales de Octubre o principios de Noviembre hasta Enero.
La llamada “Pequeña Incwala” debe comenzar cuando el sol alcanza el solsticio de verano austral y la luna está oscura, y la “Gran Incwala” se bailará durante seis días a partir de la noche de luna llena.
Así, el comienzo de la Incwala se determina observando el movimiento del sol entre solsticios; Cuando éste alcanza unas determinadas marcas en el horizonte, los astrónomos se vuelven hacia la luna, de forma que cuando la luna nueva aparezca, los guerreros Bemanti (guerreros del agua) comiencen su largo camino al océano Indico (o sea, algún momento entre las lunas de Octubre y Noviembre).
El día más importante de la Incwala, donde todo alcanza el clímax, debe tener lugar en el cuarto día después de la luna llena más cercana al día más largo.

Cada una de las partes principales de la Incwala daría para escribir otro tanto como lo que ya llevo, y como ya puedo oír los “ronquidos”, voy a limitarme a enumerarlas brevemente.

- El rey entra en reclusión por un periodo de unas semanas. Durante éste tiempo no puede ejercer absolutamente ninguna de sus obligaciones habituales; el primer ministro debe encargarse de todo. No se le debe ver, nadie sabe realmente dónde está ni lo que hace; Pongamos que de vacaciones.

- En noviembre y con luna llena, los guerreros Bemanti (guerreros del agua) son enviados en dos grupos: El primero debe llegar al Océano Indico, al sur de Maputo (kaTembe), para recoger agua de mar (espuma de las olas) y algunas hierbas y traerlos de vuelta. El segundo debe recoger agua de ciertos ríos al norte del país. Deben estar de vuelta con la luna nueva de Diciembre. Lo que traen ambos grupos será utilizado en diversos rituales mágicos que supuestamente darán fuerza, energía y protección a la nación y al rey, y que sería prolijo describir dada por una parte su complejidad y por otra que simplemente son secretos y no se conoce exactamente en qué consisten. Algunos Swazis dicen que parte de ese agua, después de ciertos rituales, se vuelve a echar en ríos y lagos como muti (medicina, magia) que sirve para mantener al pueblo, al beberla y usarla, bajo el dominio de la familia reinante (Dlamini). La función de los Bemanti es muy importante. Nada ni nadie debe interponerse en su camino antes bien se les debe ayudar, y dar cobijo y comida. Se encargan también de imponer la ley tradicional, por ejemplo, si una chica se cruza en su camino vistiendo pantalones, será severamente castigada y multada.

- El retorno de los Bemanti al palacio de la reina madre marca el comienzo de la pequeña Incwala, que se podría tomar como un ensayo general de la Incwala grande. El rey recorre durante varios días sus diferentes kraales a lo largo y ancho de la nación, seguido por algunos regimientos, y bailando en cada uno las danzas sagradas de la Incwala. Otros regimientos permanecen en el palacio de la reina madre donde también se bailará todos los días. Esta es una parte de la Incwala que me gusta especialmente. Suelo ir a bailar a las tardes al palacio de la reina madre, a 10 km de mi casa; No hay demasiada gente, es un buen momento para enseñar a los visitantes, con más tranquilidad, de qué se trata, y también para aprender, encontrarse con amigos, y si uno está libre, sentarse a conversar y encontrar significado a todo lo que está ocurriendo, con la compañía de un pote en el centro lleno de cerveza tradicional.

- Unos quince días después, comienza la gran Incwala. En noche de luna llena, jóvenes guerreros son enviados a 50 km del palacio de la reina madre a recoger ramas del árbol sagrado Lusekwane (Dichrostachys cinerea). Los guerreros deben ser “puros”, no deben tener relaciones sexuales durante el tiempo de Incwala. Al que no cumple las normas, se le secarán las hojas de su rama, y será severamente castigado. Los guerreros jóvenes vuelven al día siguiente y entregan las ramas a guerreros más antiguos, que con ellas construyen el Inhlambelo, una pequeña cabaña dentro del gran Kraal (Sibaya) para que el rey ejecute en su interior ciertos rituales mágicos, sagrados y muchos secretos.

- Al día siguiente, día del toro, los chicos más jóvenes traerán ramas de Imbodvo (Combretum apiculatum) con las que se cubre el Inhlambelo. Después el rey soltará un toro negro cuidadosamente escogido, que los guerreros más jóvenes, y sólo con sus manos desnudas, deben vencer y llevar de vuelta. El toro sagrado será sacrificado y ciertas partes utilizadas con fines rituales mágicos.

- En éste momento todo alcanza su clímax. Llegó el día grande. Desde hora muy temprana, el palacio de la reina madre se llena a rebosar de guerreros en traje de guerra completo, mujeres vestidas de forma tradicional, policías, soldados, autoridades, puestecillos de venta de todo tipo de comidas, etc. Los visitantes y turistas, en aumento de año en año y con cara de perdidos la mayoría de las veces, no saben muy bien a dónde ir, sacan fotos aquí y allá, intentan hablar con unos y otros, hacen preguntas y afirmaciones de lo más variopintas, y procuran de alguna forma enterarse de qué está pasando.
Todos los actores de la espectacular fiesta se juntan en el interior del gran Kraal, donde se baila y canta durante horas. El rey ejecuta una serie de ritos mágicos en su cabaña sagrada (Inhlambelo), cambia de vestimenta varias veces, muerde y escupe ciertas plantas (ceremonia de la primera fruta), arroja la calabaza sagrada (luselwa) sobre un escudo negro que sostiene un guerrero joven (la calabaza nunca debe tocar el suelo), y se sigue cantando y bailando.

- El día siguiente es llamado de abstinencia. El rey permanece sentado en el interior de su cabaña sagrada. Nadie viste decoraciones, no se puede tocar agua o sentarse en una silla, no se debe saludar ni mostrar contento o tristeza, no se puede cantar ni bailar, ni hablar en voz alta, no se debe tener contacto sexual, y ni tan siquiera debe uno rascarse (??). Los guerreros Bemanti se encargan de que esto se cumpla a rajatabla, so pena de fuertes castigos.

- Día final. Los regimientos de guerreros van a recoger leña a los bosques cercanos. En el centro del gran Kraal los ancianos preparan una enorme hoguera donde se quemarán también ciertos objetos rituales, como las ramas Lusekwane, mientras se canta y baila alrededor, marcando así simbólicamente el final del año que se acaba.

- Regimientos de guerreros son enviados a limpiar las malas hierbas de los campos de cultivo reales, mientras el rey permanece en reclusión hasta la siguiente luna llena.

Y así, el fin de la Incwala tiene lugar en Enero, desde Octubre o principios de Noviembre que empezó.

Y termino con unas anécdotas:

* Hace 3 o 4 años, en plena Incwala, le robaron la umdada al rey. Consiste en una especie de faldilla de piel de leopardo que sólo se usa durante la Incwala. Unos guerreros jóvenes se la robaron y la vendieron, a precio exorbitante, a un conocido hombre de negocios Swazi, que a su vez tuvo que pagar una fuerte multa en vacas al rey por haber comprado su umdada robada. No se sabe que pasó a los hábiles ladroncillos.
* Hace un par de años, la princesa Sikanyiso (hija mayor del rey), al salir con mi regimiento del Kraal en la despedida del último día, me saludó muy amablemente diciéndome que “me daba las gracias por quemarme la piel bajo el sol ardiente”.
* A los visitantes de otros países africanos les encanta sacarse fotos con “Cola de Gallo”, especialmente a las visitantas.

Así que llegada esta época del año, tiempo de Incwala, uno se viste de faldillas, escudo en una mano, hacha ceremonial o lanza en la otra, y se pasa los días atendiendo y disfrutando de esta ancestral ceremonia, unas veces llevando visitantes curiosos a verla, y otras disfrutando simplemente con amigos.

domingo 29 de noviembre de 2009

El sueño de Shobuza I.

La tribu Swazi fue una de las pocas tribus bantús poderosas cuyas relaciones con los Europeos no acabaron en guerra sangrienta. Y esto fue debido en gran parte al sueño de un rey.

El rey Shobuza I o rey Somhlolo subió al trono en 1816 y lideró a los Swazis hasta su muerte en 1836. Uno de los pilares de su reinado fue la evitación a toda costa, en cualquier circunstancia, del enfrentamiento armado sin estar completamente seguro de su superioridad y posibilidades de victoria.

Poco antes de su muerte, una mañana, convocó a sus consejeros y les dijo que había tenido un sueño, en el que vio cómo gentes de piel blanca, de pelo lacio como las colas de las vacas, llegaban a kaNgwane (Swazilandia), y traían con ellos dos cosas: umculu (rollo de papel o libro) e indilinga (pieza metálica redonda). Umculu se ha interpretado (por algunos) como la Biblia, e indilinga como dinero. Shobuza dijo a su gente que aceptaran el libro, pero que intentaran evitar el dinero. Les dijo también que les abrieran las puertas de sus casas y sobre todo que nunca les hicieran daño alguno, porque si derramaban una sola gota de su sangre, su país podía ser destruido y ellos desaparecerían como nación.

Tanto los súbditos de Shobuza I como las generaciones y reyes subsiguientes, escucharon y siguieron fielmente el consejo del rey de nunca derramar sangre del hombre blanco en su tierra, convirtiéndose con el tiempo en tradición casi mística el respeto inteligente por el muy superior poder militar del hombre blanco.

“Como nunca lucharon contra los blancos, nunca fueron conquistados.”

Esta es la historia del sueño de Shobuza I. Pueden sacarse al leerla muchos temas de conversación y discusión; Si hablaba de Biblias o simplemente libros (educación, para enfrentarse al hombre blanco había que aprender a interpretar esos libros y papeles que llamaban escritura), el enfrentamiento al conquistador-colonizador por medios que no fueran las armas, sabedor de alguna forma de un desastre asegurado (él nunca vio blancos), etc.
Pero en esta ocasión, quiero dar a conocer principalmente el hecho en sí de la visión de Shobuza I, y la para mí curiosa descripción física que hizo de los que vio venir.
Y… ¿
Haberlas “haylas”?

miércoles 18 de noviembre de 2009

Ella, la… Ella.

Apareció hace 4 años, una noche de primavera. Se oían extraños ruidos en la chimenea. Evidentemente, un pájaro se había colado por la parte de arriba, y no acertaba a salir ni por arriba ni por abajo. Todos nos fuimos a dormir pensando en cómo hacer para sacarlo.

A las 7 de la mañana, un grito estridente de horror, terror y pavor despertó a todo el mundo. Di un salto y salí de mi habitación a toda prisa; Una chica, blanca como el papel, con los ojos desorbitados y la toalla que supongo la envolvía en el suelo, me miraba pasmada señalando y balbuciendo “allí, allí…” . Y allí, en efecto, revoloteaba la… Ella. La chica había abierto la puerta de su habitación y la… Ella le había pasado volando por delante de la nariz, dándole un buen susto. Todavía jovencita, no parecía demasiado asustada. Se posaba aquí y allá, unas veces mirándonos, otras veces oteando a través de las ventanas, utilizando de percha los sitios mas extraños que imaginarse pueda.

Bajando hacia la sala de estar, me fui encontrando restos de hollín en las escaleras, la barandilla, encima de un plafón, sobre los mapas, revistas y folletos informativos de la entrada… Las cortinas de la sala de estar eran un poema, los sofás estaban llenos de huellas de ceniza con la forma de las garras de la… ella, el suelo para que contar; La… ella se había pasado unas cuantas horas remozándose las plumas en el hollín de la chimenea, y luego se lo estaba sacudiendo muy pulcramente (para ella) en el interior de mi casa.

A la chica le di una tila y su toalla para que se envolviera de nuevo, y a la… ella le abrí todas las ventanas para que saliera a la vida salvaje del exterior a acabar de sacudirse sus lindas plumas. Se pasó un buen rato revoloteando por el interior de la casa, visitando baños y habitaciones del piso alto, posándose en las ventanas abiertas mirando al exterior, hasta que, al fin, decidió dar la visita por terminada.

Lechuza común o de campanario, Tyto alba, Ingovazana en siSwati, ave mediana de unos 35-40 cm de alto y casi 1 metro de envergadura alar, claramente reconocible por su cara en forma de corazón, hábitos generalmente nocturnos, portentosos sentidos de audición y visión, excelente cazadora, se alimenta principalmente de roedores, incluyendo también en su dieta insectos, reptiles, anfibios y otros pájaros. Se cree que la forma de su cara hace las funciones de extraordinario receptor de radar con el que localiza los sonidos que hacen sus presas, se lanza sobre ellas en total oscuridad más flotando que volando gracias a las especiales características de sus alas, que le permiten planear muy cerca del suelo sin hacer apenas ruido. Por esa forma especial de “flotar”, su colorido fantasmal y la forma de su cara, es considerada en muchas culturas como cosa de brujería, dándosele nombres como fantasma, bruja… No hace nidos, así que pone sus huevos en cualquier época del año en huecos de árbol, entre rocas, chimeneas, graneros, campanarios, etc. Se ha adaptado a vivir cerca de humanos, y sus diversas subespecies están extendidas por todo el mundo salvo zonas con climas excepcionalmente fríos.
A los swazis no les gusta verlas ni tenerlas cerca por el miedo que les produce su aspecto y vuelo “brujil”, aunque son evidentemente beneficiosas en el control de la población de reptiles y roedores.

Y además manguta; “Miro disimuladamente el rollo de papel higiénico, así como quien no quiere la cosa, me subo en él, y… a correr (o a volar mas bien).”

Y a La… Ella se ve que le gustó la zona, y se quedó a vivir. A las noches se posaba en un cable eléctrico que pasa al lado de la valla que delimita el jardín, a unos 40 metros de mi ventana, desde donde cazaba y emitía su variedad de llamadas.

Hace 10 meses me compré una manada de teclas (con las que escribo esto) conectadas a una caja negra, y unos señores pusieron en el exterior del muro, justo frente a mi ventana, un nuevo poste al lado del de la electricidad. Del poste sale un cable, atraviesa por el aire 40 metros de jardín, y entra por un agujerito en la pared a mi habitación, acabando conectado a la caja negra y manada de teclas. Que emoción, por fin conectado al resto del mundo. Internet había llegado; Lento, muy lento, con limitación mensual, carísimo, pero aquí estaba. La modernidad había llegado, la era de las comunicaciones había alcanzado también mi casa en Africa.
Curiosamente, cuando me sentaba a las noches al teclado, a veces se podía oír un extraño “crotch crotch” proveniente del agujerito por donde entra el cable. Un día descubrí que el cable estaba demasiado tirante, y se movía claramente. Mirando fuera, la descubrí: en efecto, La… Ella había cambiado el cable de la luz donde solía posarse por mi cable telefónico, y se columpiaba y aleteaba muy ufana, posada en el excesivamente fino cable nuevo. Ahí la tengo, mirándome mientras escribo.
Estoy convencido de que controla todos mis bits que van y vienen por mi cable, quita y pone cosas a su antojo, el día que está vaga o resacosa mi velocidad internetera decrece ostensiblemente, se coge días libres a su antojo, en los cuales yo me quedo sin internet, y se pone a aletear y columpiarse en el cable con el simple objetivo de recordarme que, en el fondo, mi conexión africana a internet, depende de… Ella.

domingo 8 de noviembre de 2009

Mama Africa.

Miriam Zenzi Makeba murió hace un año, cumplidos los 76, después de una actuación en Italia. Energía y vitalidad por todos sus poros, “la abuela incansable” llevaba un año retirándose, pero siempre encontraba alguna excusa para volver otra vez al escenario. Trabajadora incansable y activista comprometida, aunque ella sólo se consideraba una artista que contaba la verdad sobre lo que ocurría en su país, siempre comprometida con causas de racismo, libertad, entendimiento entre los pueblos y derechos civiles (la actuación en Italia era contra la mafia y el racismo). Aquí donde vivo, todo el mundo la conoce por su sobrenombre, “Mama Africa”.

Nacida en Sudáfrica en pleno apartheid, perteneciente a la tribu Xhosa, hija de un sangoma (sanador tradicional) y una fabricante de cerveza casera tradicional, pasó los primeros 6 meses de su vida en la cárcel debido a las actividades cerveceras de su madre (no sé si porque la hacía mala, porque estaba prohibido, o a saber). Su poco conocido otro nombre, Zenzi, se debió a que durante el difícil parto, su abuela no paraba de repetirle a su madre “uzenzile”, expresión isiXhosa que quiere decir algo así como “solo tú tienes la culpa de éste berenjenal en el que te encuentras”.

Como toda niña Xhosa, se esperaba de ella que cantara en ceremonias, fiestas y todo tipo de eventos, y desde muy temprana edad los que la rodeaban se dieron cuenta de su talento. Tuvo que desarrollar su carrera artística fuera de Sudáfrica debido a su activismo antiapartheid; Europa, luego acogida en EEUU debido a su activismo y expulsada después como persona non grata por lo mismo, Africa, etc, volvió a su país cuando su admirado Nelson Mandela subió a la presidencia de la nación.

Orgullosa de ser Africana, de ser negra y de ser Xhosa, llenaba el escenario con su presencia, sus vestidos de inspiración tradicional, instrumentos étnicos y cálida voz.
Actriz y cantante, probablemente de los primeros artistas africanos en obtener reconocimiento mundial, nunca estuvo orgullosa de su primer gran éxito, “Pata Pata”,del que decía que era el tema mas “tonto” de todo su repertorio. Otros éxitos fueron Qongqothwane (La canción del click), Malaika, Graceland, etc. Fué enterrada en Johannesburg con honores de estado.

La tribu Xhosa pertenece a la etnia Nguni procedente del centro y éste de Africa, y por lo tanto Bantú. En la segunda gran emigración de tribus Nguni hacia el sur, una gran rama se convirtió en la tribu Xhosa, con su propia lengua y costumbres. Debido a la zona donde se establecieron, tuvieron un contacto muy importante con tribus KhoiSan (bosquimanos), y se considera que el 15% de la lengua Xhosa son aportaciones KhoiSan. Las lenguas bosquimanas tienen una característica curiosa, y es la gran abundancia en ellas de clicks o chasquidos (recomiendo ver las películas “Los Dioses deben estar locos I y II), que son sonidos producidos con la punta de la lengua en los dientes frontales, o los laterales de la lengua y los carrillos (como cuando arreamos a un caballo), o la lengua y el velo del paladar (como cuando “chistamos” a un bebé). La lengua Xhosa, debido a esa influencia de lenguas bosquimanas, tiene unos 15 clicks diferentes, siendo un ejemplo la propia palabra “Xhosa”, en la que xh es un click . La lengua Swazi tiene clicks pero muchos menos que el isiXhosa; Conforme nos alejamos de la “zona” bosquimana, los clicks van siendo menos abundantes en las diferentes lenguas, hasta desaparecer por completo una vez llegados a Zimbabwe por ejemplo.

El uso de estos clicks fue considerado por los pro-apartheid como elemento claro para ellos de la inferioridad de las razas negras, sus usuarios llamados despectivamente monos y babuinos, y considerados como imposibles de desarrollar nunca la superior inteligencia del hombre blanco.

Miriam introdujo en su repertorio la canción Xhosa Qongqothwane (Escarabajo), y “los ingleses” la llamaron “The click song” debido a la gran abundancia de clicks que contiene; sólo el título tiene ya 3. Es conocida como una canción cantada en bodas Xhosa, y en mi opinión también utilizada para enseñar a los niños a pronunciar los clicks, como el famoso “el perro de San Roque no tiene rabo….”. De hecho, la letra de la canción habla de un escarabajo que es el adivino de los caminos, y que ha pasado ya por una empinada cuesta….

Qongqothwane (The click song, la canción del click).

Igqira lendlela nguqongqothwane
Igqira lendlela kuthwa nguqongqothwane
Sebeqabele gqithapha bathi nguqongqothwane
Sebeqabele gqithapha bathi nguqongqothwane.

Estoy convencido de que Miriam la cantaba un poco en plan de chungueo, como respuesta a la consideración de algunos blancos de que alguien que habla con clicks no puede ser demasiado inteligente, y como reto a que la cantaran correctamente (los negros habían sido capaces de aprender y pronunciar inglés, afrikaans o alemán perfectamente), y antes de cantarla gustaba de explicar a su audiencia que los blancos la llamaban “The click song” porque eran incapaces de pronunciar la palabra Qongqothwane. I n t e n t a r l o…

Un reto para los chicos de Ritmo Rancio: “El bolero del escarabajo”; en Xhosa y con clicks, claro, no vale trampas ;o)

La segunda versión, sin video, es mejor y mas completa, pero el video vale la pena por ver las explicaciones de Miriam Makeba.

Hamba kahle Mama Africa.

domingo 1 de noviembre de 2009

Historia de Pinky pinky.

O de cómo todos los niños de un país se las arreglan para organizar una borota nacional de dos semanas.

Hace ya algunos años, en la región donde vivo, Hhohho, los niños de una escuela empezaron a contar que al ir al baño, oían una voz que les llamaba y les hablaba. No le podían ver, pero le oían claramente.
Al cabo de unos días, empezaron a decir que también les tocaba en el hombro, por detrás. El ente, genio, fantasma, espíritu, diablo o lo que fuera empezó a hacerse popular en la escuela, así que incluso le pusieron nombre: Pinky pinky.
El caso es que Pinky Pinky debía tener el don de la ubicuidad, porque también empezaron a notar sus efectos en otra escuela de la zona. Y luego en otra, y en otra. En pocas semanas, Pinky pinky hacia sus apariciones en todas las escuelas de la región de Hhohho, y empezó a hacerse notar también en escuelas de otras regiones del país.
A estas alturas, Pinky pinky ya incluso había sido visto por algunos niños, que lo describían como un ser mitad hombre y mitad mujer. Su lugar preferido seguía siendo los baños, pero también empezó a aparecerse en otros lugares. Pinky pinky iba volviéndose mas y mas descarado, y hablaba a los niños incluso en presencia de adultos, pero sólo los niños le podían oír y ver. Los niños empezaban a estar asustados, no querían ir al baño o quedarse solos un momento, el único tema de conversación en todas las escuelas del país (y en las calles y periódicos también) era Pinky pinky. Los profesores empezaron a tener problemas controlando a los niños, y mantener la atención en las clases se convirtió en un imposible. Algunos profesores también empezaron a relatar apariciones de Pinky pinky, así que el suceso se convirtió en un problema nacional de tal magnitud, que el gobierno decidió cerrar las escuelas de todo el país durante un par de semanas, durante las cuales inyangas, sangomas, cazadores de espíritus, exorcistas, cristianos ahuyentadores de diablos, etc, etc, fueron contratados para que alejaran a Pinky pinky de las escuelas.

Parece ser que la cosa funcionó, y por ahora nadie ha vuelto a hablar de Pinky pinky.

A mí siempre me pareció una especie de geniecillo simpático, aunque sólo sea por el nombre, y por supuesto, la historia de Pinky pinky me puso en bandeja la posibilidad de ir dando sustos a diestro y siniestro, tocando en el hombro y por detrás a conocidos, amigos, compañeros de trabajo y cualquiera que se pusiera a tiro, a la voz de ¡Pinky pinky! Menudos respingos. La historia duró meses.

viernes 23 de octubre de 2009

Tormentas.

Llegó la época de lluvias cortas, y con ella las espectaculares tormentas. Africa Austral sufre una sequía que dura ya 12 o 13 años, así que cuando llega el momento, todos miramos al cielo con insistencia esperando las nubes, y que al menos traigan el agua suficiente para que los ríos no se sequen completamente. Y parte de este agua cae siempre en forma de espectaculares tormentas con gran aparato eléctrico.

Desafortunadamente los rayos matan todos los años a unas cien personas en Swazilandia, lo que en una población de alrededor de un millón considero que es una cifra altísima. Las tormentas sorprenden a la gente en sus quehaceres diarios, cuidando ganado, recogiendo leña, volviendo del trabajo, etc., lejos de sus casas, arriba en las mesetas de las tierras altas, y por supuesto, no hay pararrayos, así que a veces familias enteras son encontradas muertas en sus casas por rayos que han entrado por alguna ventana, atraídos por techos metálicos, etc.

Resulta impresionante y sobrecogedor ver estas tormentas, uno tiene la impresión de ser muy muy pequeñito ante estas fuerzas de la naturaleza desatadas. A veces empiezan avisando las hormigas aladas, que supongo sienten el cambio de presión y salen del hormiguero volando hacia arriba en forma de chorro. Me gusta sentarme en la terraza (a cubierto) con las montañas frente a mí, los espectaculares colores que el cielo va tomando, la fuertes ráfagas de viento, el olor a ozono, y después, con la tormenta ya desatada, el agua cayendo a mares, rayos y relámpagos iluminando las montañas como a la luz del día, los perros intentando buscar cobijo, es todo un espectáculo. Mas de una vez he tenido que cambiar el ofrecimiento de piscina con el anuncio de baños de barro (me puede llevar hasta una semana devolverla a su estado de piscina normal).

Los Swazis tienen terror a las tormentas, lo que es perfectamente comprensible después de lo dicho, y claro, también tienen la solución, que al parecer no siempre funciona. Se llama Bafana a dos palos que la abuela (o el abuelo si la abuela murió) de la casa sitúa a ambos lados y por encima de la puerta de entrada en estos casos. Se supone que dan protección a la casa y sus habitantes, manteniendo alejados a los peligros que conllevan tormentas y mal tiempo.
Y el caso es que “Bafana” significa chicos, literalmente chicos pequeños, chavalines. La única explicación encontrada es que estos chavalillos normalmente son los encargados de cuidar de las vacas, y suelen llevar en la mano un palo para ayudarse en el manejo del ganado, y de ahí y por extensión, igual que los chicos que cuidan el ganado son llamados Bafana, también los palos que cuidan de la casa lo son.

A la voz de zafarrancho de tormenta, todo el mundo empieza a correr cerrando ventanas, desenchufando absolutamente todo, recogiendo cualquier cosa que haya en el exterior, preparando linternas, velas y candiles de parafina. Los rayos queman transformadores sin protección, lo que te puede dejar sin electricidad durante días, y las subidas de voltaje consiguientes hacen temblar neveras, y chocarran televisores, lavadoras, y cualquier cosa que estuviera enchufada.

Pero bienvenidas, lluvias.

Mangoane Mpulele: Canción de la lluvia. Tribu Sotho.

La ceremonia Swazi de pedir lluvia es interesantísima, muy complicada, y basada creo en la muy antigua ceremonia de la tribu Pedi. Ya casi la tengo completa y preparada para contar.

domingo 18 de octubre de 2009

Galería de sonrisas.

No tenía la menor intención de hacer nunca una entrada como ésta. Sin embargo, después de la anterior, y los comentarios y reacciones que he visto, creo que debo cambiar mi decisión. Esto que llamo “Galería de sonrisas” se hace realidad gracias al esfuerzo, generosidad y ganas de gentes particulares, y creo en justicia que debéis verlas y disfrutar de ellas, igual que yo también las disfruto en vivo y en directo. Gracias a todos, de parte de ellos.

Por muy diversos motivos, alguien provocó esas sonrisas. Pero centrándome en el tema de la educación, quiero añadir que alguien me preguntaba hace unas semanas, en que podía cambiar la vida de uno de estos niños el hecho de tener la posibilidad de acudir a la escuela asegurada.
Después de una larga explicación sobre las condiciones de vida de éstos niños, como conclusión, le respondí: “…
simplemente, que sus hijos no necesitarán de gente como vosotros. Dignidad.”